Emaly

La ciudad del Vaticano


 

Este es el estado más pequeño del mundo. La ciudad del Vaticano tiene una población de menos de mil habitantes y una extensión menor a medio kilómetro cuadrado, cuenta con un presupuesto de varios millones de dólares y una serie de secretos y misterios a lo largo de su historia.[1]

En esta enigmática cuidad podemos encontrar cientos de esculturas y pinturas. Por ejemplo, su techo pintado por Miguel Ángel cada año recibe más de 5 millones de visitas. Algunas de las obras más interesantes que se pueden admirar en el Vaticano son: La Maddona de Rafael, El Entierro de Caravaggio, La coronación Marsuppini de Filippo Lippi y el San Jerónimo de Leonardo Da Vinci.[2]

La Biblioteca del Vaticano siempre ha sido vista como una dependencia que acumula numerosos secretos, algunos tan poderosos que incluso podrían cambiar la percepción de todos los creyentes. Se rumorea que entre estos documentos se encuentra la verdad acerca de la misteriosa muerte del Papa Juan Pablo I (encontrado muerto en su habitación en 1978), la conversación secreta entre el Papa Juan Pablo II y el terrorista turco Ali Agca, los libros robados al visionario Galileo (tildado de hereje durante la Inquisición), verdades escondidas acerca de la Orden de los Caballeros Templarios e incluso los restos rescatados tras el incendio de la Biblioteca de Alejandría. Hasta el día de hoy, ningún curioso o periodista ha tenido acceso a este recinto. [3]

Es por ello que el Vaticano es visitado por más de 40,000 personas diarias. Alrededor de 15 millones de turistas llegan al año, lo que hace de la ciudad uno de los puntos de turismo religioso más importantes del mundo. Esta ciudad requiere varios cientos de millones de dólares al año para su funcionamiento. Entre sus muchas responsabilidades financieras figura la financiación de las embajadas internacionales, el pago de los viajes del papa por todo el mundo, el mantenimiento de templos antiguos y la donación de recursos a las escuelas, iglesias y centros de salud. [4]

¿De dónde proviene ese dinero? Los católicos pagan diezmos a las parroquias locales y donan unos 100 millones de dólares cada año para el mismo Vaticano. Además, la ciudad no cobra impuestos, sus ingresos proceden de las donaciones de los católicos alrededor del mundo, acción que se conoce como el Óbolo de San Pedro cuando entran a los museos, compran libros, sellos y recuerdos.

 

[1] Estado de la Ciudad del Vaticano (2007-2012). «Estado y Gobierno». Consultado el 2 de mayo de 2013.

[2] Ibidem

[3] Estado de la Ciudad del Vaticano (2007-2012). «Estado y Gobierno». Consultado el 2 de mayo de 2013.

[4] Consultado en: http://www.arqhys.com/contenidos/vaticano-arte-opulencia.html